miércoles, 28 de mayo de 2008

"45º"

"Escribir arriba de la pelota es una buena opción. Al otro día, cuando relees el cuaderno que está al lado de tu cama, encuentras un pedazo de ti esbozado en la hoja..."

Esta noche, a diferencia de otras, decidí escribirte desde mi nicho de desesperanza. Te cuento que soy víctima de un huracán invisible que sólo destruye lo que hay en mi interior.
Mis sentimientos gritan tu nombre y te extrañan. Ellos desean que estés aquí, conmigo, con el nefasto fin de protegerme. Porque ni de eso soy capaz. Estoy vacío. Te necesito.
Me terminaré pudriendo entre gritos sordos sin emisor. Olvidaré recordando, y recordaré olvidando. Todo por borrarte. Por darle protagonismo a una razón censurada sin dueño. Porque eres tú quién me completa, y eres tú quien me vacía. Te quiero, pero no puedo quererte más.
Esta es una comedia sin risas. El público decide sentarse y llorar. Ellos se identifican porque como yo hay muchos que callan. Sé que perderé, sé que me quedaré solo. No, no me lo recuerdes. Eres un ángel, y yo, humilde y amable, no quiero estropearte.
Terminaré preso del silencio, escondido detrás de rejas opresoras y crueles que además de masacrarme se reirán de mí. Pero esto es mi responsabilidad; yo lo creé, y yo asumiré las consecuencias.

domingo, 18 de mayo de 2008

"El porqué de mi falta de inspiración"

"Estado: Divagando..."

Escribo mil frases y no me gustan. Están camufladas, ordenadas según el razonamiento censurador que masacra mis ideas por culpa de un miedo medular: mirar dentro de mí.
Me como mis palabras y saben a sangre. Es el resabio que queda al ver la vida a través de un prisma falso adquirido por obligación.
Estoy harto de ser obligado. Y lo peor de todo es que estoy siendo obligado por mí mismo… estoy retenido por la estupidez y necesito ayuda para liberarme de ella.

miércoles, 14 de mayo de 2008

"Dar sin recibir"

"Espero que nadie que lo lea se sienta aludido xD"

Fue un amor tan desbordante que incluso me hizo sentir ahogado, angustiado por la inestabilidad que producía en mí: no saber si sabría de ti mañana o pasado era una incertidumbre que me destrozaba progresivamente.
La primera vez que nos amamos fue sublime. En esa noche las luces de la discoteque cobraron vida propia e hicieron que mis ojos percibieran un espectáculo increíble y lentamente seductor. Aquel día todos te amaron, y tú les devolviste instantes de placer que más tarde necesitarían nuevamente. Tú produces una necesidad insaciable, un hambre incapaz de morir.
Todos los que no te conocían me dijeron que me alejara de ti. Conjuraban planes malévolos en los que el objetivo era separarnos, y al no lograrlo yo les contestaba, altivo y terco como siempre: “nos amamos, ¿qué hay de malo en eso? ¿tienen algo en contra de mi felicidad?”. Y ellos, tristes por el fracaso y lo que conllevaba, me decían: “en el mejor de los casos destruirá tu vida, y en el peor, te llevará a la muerte”.
No eras una asesina ni una ladrona, sólo eras una entidad transparente que me poseía cuando ingería tu exquisito aroma y cuerpo que a veces me hacía sangrar.
Fuiste muy comprensiva, y yo un idiota. Robé por ti, maté por ti e incluso dejé a quienes amaba. Ellos eran circunstanciales, estaban sólo cuando querían, en cambio tú, hermosa como siempre, estabas siempre y cuando me alcanzara el dinero.
Ahora, relegado en una habitación de hospital, sin poder moverme ni hablar, te recuerdo y te juro nuevamente mi amor. Aunque debo admitir que cometí un error: nunca debí mezclarte con antidepresivos.