domingo, 7 de septiembre de 2008

"Un soñador divagando"

"Quiero revivir esta tontera..."

Si me gusta escribir es porque encuentro un refugio en las letras. Con lápiz, papel y mente deseo crear, aunque sea en hojas roñosas y anacrónicas, un mundo en el que nada sea difícil ni en vano. Donde las palabras no hagan más que acariciar un rostro amable que, enamorado de ojos que lo miran de vuelta, sonríe sin pensar ni complicarse, sólo entregándose a lo que un destino anónimo le lleva.
Me gusta creer que puede existir un lugar donde no hayan peros. Porque las razones sólo agravan faltas; a veces pensar sólo consigue enturbiar las aguas. Un espacio donde exista el perdón, el olvido y la enseñanza. Perdón a la ilusión, a las creencias soñadoras asociadas al amor, a la inocencia y a las honestidades mal entendidas. Un mundo en el que se olviden los errores cometidos y se den segundas oportunidades de las que uno pueda aprender. Un mundo perfecto y a la vez irreal en el que nada sea castigado si las intenciones son buenas. Donde las causas sean justas y se pueda luchar limpiamente. Donde no haya maldad ni horrores. La crueldad no tendría cabida en este mundo, tampoco la venganza… y menos su existencia.