martes, 11 de marzo de 2008

"Castigo divino"

"..."

En las noches, acostados en sus camas, todos los niños se cubren con las sábanas cuando escuchan o creen haber escuchado algún monstruo que supuestamente los acecha en la habitación. Se ponen nerviosos y tiemblan, como si eso los salvase del inminente ataque de esos supuestos entes asesinos.
Piden a gritos la presencia de su madre, de su padre, o de cualquier imbécil que ande por ahí. Pero después se dan cuenta de que no tienen voz, y la desesperación los cubre junto a sus mantas.
Se arrepienten de haberse portado mal, de haber molestado a algún compañero o de sus malos pensamientos. Siempre tienen algo en la consciencia, igual que todos nosotros.
Dios castiga, pero no a palos... Lástima que los adultos no crean ya en el poder de las pesadillas.

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